La Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático lo define como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”
Sin embargo, esta definición es bastante limitada e invisibiliza que el Cambio Climático es resultado de procesos históricos y sociales que exigen una comprensión integral y estructural de eso llamado “Actividad Humana”.

En este sentido, no podemos seguir pensando ingenuamente que toda acción humana ha contribuido de la misma forma a este deterioro ambiental, por el contrario, debemos entender que La aceleración del calentamiento global inició con la revolución industrial europea del siglo XVIII, proceso que llevó a los paises “industriales” a consumir en menos de 3 siglos una enorme cantidad de petróleo y recursos mineros acumulados durante más de 5 millones de siglos.
Emisiones de dioxidos de carbono: % total mundial (2004)

Esta dinámica social que ha llevado a los países no-europeos del Sur a una crisis ecológica y social sin precedentes ha tenido un especial reforzamiento en el último siglo, siglo XX, cuando atestiguamos la consolidación del sistema capitalista, la emergencia del imperialismo y la re-creación del colonialismo. Ha sido bajo el entrecruzamiento de estos tres regímenes de pensamiento y acción que los países del Norte han convertido todo en mercancía, conduciéndonos a una crisis civilizatoria global.

El balance consiste en un intercambio ecológico desigual: el Norte consume los recursos y servicios del Sur, mientras el Sur es la víctima ambiental y social de esta expropiación.
El Cambio Climático es pues, la manifestación más evidente y comprometedora del sistema de explotación que impera actualmente en el mundo.







